Rutinas para enseñar a tu hijo a conciliar el sueño

Cuando el niño logra conciliar el sueño, recibe enormes beneficios

Conciliar el sueño profundo y lograr unas buenas horas de descanso es fundamental para el desarrollo de los niños, tanto emocional como físico e incluso cognitivo.

Al dormir, sus mentes repasan los aprendizajes del día y asientan los conocimientos recién adquiridos. Además, se relajan y preparan para recibir nueva información y su estado emocional resulta mucho más serenos, después de descansar la cantidad de horas adecuadas.

En cuanto al desarrollo físico, es más que sabido que durante las horas de sueño, los niños segregan la hormona del crecimiento, por lo que reducir este tiempo puede tener repercusiones en su talla, por ejemplo.

Problemas a la hora de dormir

Muchos niños se muestran rebeldes a la hora de ir a la cama, pues prefieren continuar con las actividades que los mantienen más entretenidos. Esto puede representar una pequeña dificultad para los padres al querer lograr que sus hijos obtengan la mayor cantidad de horas de descanso.

Otros niños pueden presentar síntomas de ansiedad por tener que permanecer solos en su habitación, lo que también genera un rechazo a la hora de descanso y sobre todo, resulta un inconveniente para que puedan conciliar el sueño con facilidad.

Consejos para conciliar el sueño

Afortunadamente, y siempre que no estemos ante un problema de mayor atención, existen algunas recomendaciones para incluir en una eficaz rutina que ayude a tu pequeño a conciliar el sueño y obtener así los beneficios de un descanso profundo.

Estos consejos van desde una buena charla para comprender mejor sus emociones hasta lo que debes evitar y lo que puedes hacer para favorecer el sueño profundo.

Déjale una lamparita encendida

Una charla con los más grandecitos

Desde el momento en que puedes conversar con ellos, es recomendable mantener una charla sobre la hora de ir a dormir.

Desde luego, no se trata únicamente de establecer las reglas, sino de escuchar sus emociones. La idea principal de esta conversación es conocer el origen de una posible ansiedad, especialmente en niños que apenas están dejando el Colecho.

De esta forma, no solo darás importancia a sus sentimientos, también podrás ayudarle a comprenderlos y calmarlos por sí mismo y así, lograr un buen descanso. Y como extra, habrás logrado que tu pequeño esté un pasito más adelante en su proceso de maduración.

Poco a poco, quedándose solitos

Cuando son más pequeños, puedes intentar ir disminuyendo el tiempo que le acompañas en la habitación, a medida que aumentas la distancia física entre ustedes. Por ejemplo, si sueles quedarte junto a él en la cama, comienza por sentarte a su lado en una silla. Luego colócala cada vez más cerca de la puerta.

Así, le irás acostumbrando poco a poco, hasta que finalmente, solo pasas por su habitación a darle el beso de las buenas noches. Con esto él se sentirá seguro y entenderá que ha llegado el momento de ir a dormir.

La hora de sueño dentro de la rutina

Lo primero que debemos saber es que no es necesario que el niño duerma la cantidad de horas necesarias en un solo bloque. Sin embargo, nuestro objetivo es que el mayor número de horas las cumpla durante la noche.

Para ello, y preferiblemente desde temprana edad, es importante establecer una hora específica para ir a la cama. Este momento no es “negociable” pero no por ello tiene que ser desagradable. Por el contrario, podemos hacerlo de lo más tentador.

Para ello, te dejaremos algunos tips para que la rutina de la hora de dormir sea más efectiva.

  1. Mantén siempre la misma hora para ir a la cama. De esta forma, el niño y sobre todo su cuerpo, comenzarán a sentir la anticipación y se prepararán mejor para ese momento.
  2. Un par de horas antes de dormir, establece actividades que propicien un ambiente de tranquilidad y serenidad. Evita sobre todo los videojuegos, la televisión y las actividades físicas.
  3. Permítele llevar con él un juguete o manta de apego que le haga compañía. Son una excelente ayuda para manejar la ansiedad.
  4. Prepara la habitación para generar un ambiente agradable. Regula la temperatura, pon una ropa de cama de su agrado y elijan juntos un pijama cómodo y con un motivo que le encante.
  5. Cuando prepares la habitación, recuerda apagar las luces para que la oscuridad le invite al sueño, pero déjale una pequeña lámpara de noche que le ilumine tenuemente.
  6. Algunos niños piden un vaso de agua en la mesa de noche, si es así, complácele.

Un cuento para conciliar el sueño

Una vez que ya esté en la cama, listo para dormir, puedes bien leerle un cuento o cantarle alguna nana. Elige historias con finales felices o canciones con mensajes alegres y acordes suaves. Incluso hay poemas para la hora de dormir que son ideales para leer en este momento.

Esto creará en su mente imágenes relajantes que le ayudarán a tener buenos sueños por lo que las horas de descanso serán más serenas e ininterrumpidas. ¡Aleja las pesadillas!

Recuérdale que estás muy cerca

Si notas que tu hijo está algo ansioso, cambia el cuento por una pequeña charla donde le recuerdes que estás a una puerta de distancia.

Es importante que el pequeño aprenda a manejar sus emociones de forma independiente, pero ello no significa que no puedas darle elementos que le aporten seguridad. Al contrario, los necesita para fortalecer este proceso.

Una siesta beneficiosa

Para completar las horas de sueño adecuadas de acuerdo a su edad, puedes apoyarte en una pequeña siesta en la tarde. Eso sí, procura que no sea demasiado larga, o no querrá dormir a su hora habitual en la noche.

En cambio, tomar una siesta corta le ayudará a conciliar mejor el sueño durante la noche.

Qué debes evitar para ayudarlo a conciliar el sueño

Algunas veces, sin darnos cuenta comentemos algunos errores. Y aunque sean con la mejor intención, debemos corregirlos.

  • No te quedes a dormir con tu hijo. Si lo haces, le será más difícil adaptarse a esta nueva rutina. Ayúdalo a aprender y acostumbrarse a dormir solo en su habitación.
  • La cama es solo para dormir. No es un lugar para jugar, ver televisión o comer. Es importante que el pequeño identifique el lugar con el momento de la rutina.
  • No corras con cada llamada. Debes estar atento y acudir cuando sea realmente necesario, de lo contrario, te llamará hasta que termines pasando la noche con él. Si lo crees necesario, permítele usar un radio por el que mantengan contacto, moverte hasta su habitación.
  • Una comida muy pesada antes de dormir, puede traer pesadillas. Lo ideal es cenar completo pero eligiendo alimentos de fácil digestión, y establecer el momento de la cena al menos un par de horas antes de ir a la cama. ¡Y nada de dulces!

Premia sus logros

Del mismo modo en que celebras cada uno de sus progresos, reconoce que dormir solo en su habitación es un logro dentro de su proceso de crecimiento. Así que hazle un reconocimiento, felicítalo e incluso, prémialo con algo referente a la hora de dormir, como un libro de cuentos nuevo.

Pero sobre todas las cosas, ten mucha paciencia. Recuerda que todo proceso toma su tiempo.

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